Practica la Espeleología

La práctica de este deporte requiere cierta preparación física y el conocimiento de técnicas de escalada, pero es aún más importante si cabe la preparación mental. El aislamiento en un entorno donde se pierden las referencias tanto temporales como espaciales y la certeza de estar en ocasiones muy lejos de la salida afectan psíquicamente si no se está preparado para ello.

El mundo subterráneo puede ser fantástico o terrible según la preparación o predisposición del visitante.

Este deporte nunca se practica de forma individual, yendo más allá ni para solo dos personas. Generalmente se requiere de un grupo de al menos cuatro o más personas.

En una exploración compleja, la autosuficiencia y el espíritu de equipo son fundamentales.

Como es un deporte que afortunadamente está tomando cierto auge existen asociaciones, locales, regionales, nacionales e internacionales en muchas partes del mundo, para ponerse en contacto, iniciar y agarrarle el gusto a este deporte.

Por ejemplo, los espeleólogos españoles se agrupan en la Federación Española de Espeleología que engloba a 15 federaciones territoriales, entre ellas la Andaluza, que comprenden más de 250 grupos y unos 5.000 federados.

Estos grupos organizan cursos de varios niveles con la colaboración de las Escuelas de Espeleología que dependen de las Federaciones y mantienen equipos de rescate para casos de accidente.

Como actividad científica, atrae la atención de geólogos, biólogos, arqueólogos y muchos otros que ven en las cavidades subterráneas un entorno adecuado para la investigación.

 

10 Consejos Prácticos para estar Seguro

Como ya ya dijimos, la práctica de la espeleología como deporte, lo que se conoce como hacer una ruta, no es una expedición ligera ya que se requiere de cierta condición física, de equipo especializado y sobre todo del respeto de ciertas normas de seguridad.  ¡Por esta razón, antes de practicar espeleología lee estos 10 consejos prácticos para estar bien preparado para vivir una espectacular aventura en forma segura!

1- Estar Sano y en buena forma: Como en cualquier otro deporte, y más en los de alto riesgo, antes de planear una expedición en espeleología, asegúrate de que te encuentras en buena condición física. No bebas alcohol ni consumas drogas por lo menos 24 horas antes del día de la excursión.

2- Nunca vayas solo: Para hacer una ruta en espeleología se recomienda un grupo de un mínimo de 4 personas, entre las cuales debe de haber 1 persona experimentada  o certificada en exploración de cuevas y otra en primeros auxilios, entre más preparado esté el grupo en este aspecto más segura tu aventura.

3- Avisa tu destino: Antes de realizar una de estas rutas, notifica siempre tu destino. Informa a una persona de confianza la cueva a dónde vas a ir, la hora de salida y la duración prevista de la excursión, las personas que componen el grupo también.

4- Verifica el equipo: Antes de salir es de suma importancia cerciorarse de que el equipo esté completo y de que todo el material se encuentre en perfectas condiciones.  Tu equipo personal debe incluir lo siguiente:

Zapatos cerrados como botas de montaña de uso rudo

 Casco ajustable

 Chaleco salvavidas

 3- fuentes de luz con como mínimo 24 horas de batería (de preferencia resistentes al agua)

 Mochila con agua, alimentos no perecederos

 Funda plástica para tratar casos de hipotermia

 Silbato de emergencia

Por grupo debe de incluir:

 Botiquín de primeros auxilios

Mapas de la zona y brújula para la orientación

 Equipo de escalada y rappel

5- Estudia la zona: Antes de salir asegúrate de estar bien informado y obtén los mapas topográficos adecuados para conocer la ruta de antemano y durante la actividad. Pedir los permisos que se requieren para la visita de ciertos lugares. Avisar a las autoridades si así esta establecido. Realiza un estudio previo sobre el ambiente de las cuevas  e infórmate sobre las previsiones meteorológicas para estar seguro de evitar tormentas y riesgos de crecidas.

6- Trabajo en Equipo: Procura ser un miembro del grupo y no optes por el individualismo. Hacer una ruta de espeleología consiste en vivir una aventura juntos como grupo. Es de suma importancia que se respeten y acepten las direcciones del guía o líder del grupo (quién siempre será la persona más experimentada). Si hay algún problema durante la ruta es una sabia decisión de abortar la excursión. Si tu guía llegase a decidir una retirada, acéptala y retírate con el grupo. Nunca te separes de él, ya que el grupo es tu diversión y supervivencia. Respeta el grupo y auxilia a tus compañeros si es que lo necesitan.

7- Cuidado con tus pasos: En una aventura de espeleología será necesario que adoptes diferentes acciones como gatear, escalar, rapelear, nadar, etc… Te recomendamos haber practicado estas actividades previamente a la excursión y nunca subestimar la cavidad que estés explorando. Sé especialmente precavido si debes correr o saltar ya que en la oscuridad siempre se descubren sorpresas que pueden ser peligrosas.

8- Respeta la cueva: Hay un viejo adagio en este deporte: “No dejes más que tu huella, no tomesnada más que imágenes” Te recordamos que es un delito dañar, rayar, sacar, marcar o modificar de cualquier manera el interior de la gruta. No está permitido transportar o remover ningún material natural ni arqueológico ni floral o fáunico de una cavidad subterránea.

9- Escucha tu cuerpo: Nunca des por alto algún malestar de tipo físico. El ambiente dentro de las cuevas y la falta de oxigeno pueden afectar nuestro cuerpo y son datos que ejercen un efecto distinto en cada persona. Por esta razón es de suma importancia que le comuniques a tus compañeros y al guía si sientes cualquier tipo de molestia. Acuérdate: si tú te pones en riesgo, pones en riesgo a tus compañeros.

10- Emergencia: En el caso de que alguno del grupo sufra de un accidente o que se agoten sus fuentes de luz, procura encontrar un lugar seguro y protégete de la hipotermia junto con tus compañeros. Utilicen el silbato de emergencia en intervalos regulares y no te muevas del sitio mientras otros regresan con el rescate.

¡Ahora sí estás preparado para salir de excursión y divertirte en grande con la espeleología! Procura cumplir con todos los requisitos nombrados al principio de la lista y no olvides los consejos que podrán servirte en el momento. ¡Que tengas una excelente aventura!

La ruta de senderismo Flor del Almendro, un éxito

La concejalía de Turismo, Deportes, Juventud y Cultura del Ayuntamiento de Albox, Aventura T- En Los Vélez, y la Asociación Cultural Somos Albojenses han organizado conjuntamente la ruta de senderismo “Flor del Almendro”, que ha contado con la colaboración de los clubes deportivos de Albox (Almería), Alto Almanzora y Desamparados.

El interés que había despertado la actividad se comprobaba en las más de cien personas inscritas, 120, para los amantes del dato exacto, que recorrían a pie los 12,5 kilómetros del trazado en, más o menos tres horas y media.

Sobre las nueve de la mañana, los participantes se encontraban en la Plaza de Albox y, acto seguido, más o menos a las nueve y media, se acercaban sus coches al punto de partida de la ruta, la Rambla de Los Tenas.

Rodeados de almendros en flor

Todo el recorrido hace honor a su nombre y transcurre entre almendros florecidos de muchos tipos y variedades: Guara –la más abundante-, Garrigues, Desmayo y Marcona, entre otras más o menos propias de la zona.

En cuanto a los senderistas, éstos provenían de muy diversos puntos del sudeste de la Península, tales como Cartagena, Vera, Cuevas del Almanzora, Almería, Los Gallardos, Oria, Huércal Overa, Cúllar, el Poniente almeriense o, cómo no del propio Albox, entre otros pueblos y comarcas.

Unas vistas espectaculares

A lo largo del recorrido, los participantes tuvieron ocasión de contemplar la Sierra del Madroño, con su espectacular pinar en la cara Norte la fuente de prístinas aguas que de esa ladera brota.

A mitad del recorrido, lo caminantes hicieron un alto para desayunar en el cerro de la Atalaya, contemplado las vistas de un valle que emborracha de belleza y corta la respiración. Desde donde se detuvieron los excursionistas, podía verse, la Sierra de Los Filabres con la Tetica de Bacares, la Sierra de Baza, Sierra Nevada y la Sierra de las Estancias con la Sierra del Saliente y el Santuario que lleva su mismo nombre. Todo ellos con cuatro mil hectáreas de almendros de por medio.

Productos típicos de la zona

A lo largo del desayuno pudieron saborearse productos típicos de la zona, elaborados con almendras, como es el caso de las tortas los mantecados, sin olvidar el vino del país y unas almendras mollares, para grado de algunos y feliz descubrimiento de otros.

Con las fuerzas repuestas, se reemprendía la marcha por la Rambla de Las Tenas y la Rambla de la Cabañica-Piruleros, girando hacia la Rambla de las Tenas otra vez y llegando a punto de partida.

Tras la caminata, quienes así lo quisieron pudieron disfrutar de una comida en un restaurante local para celebrar el descubrimiento de una ruta a través de la que, según la organización, “al igual que el Valle del Jerte es conocido en toda la geografía española por la flor del cerezo, se pretende que la Sierra de las Estancias sea conocida como el Valle de la Flor del Almendro”.

Bucear en aguas heladas

El buceo en aguas heladas o incluso bajo capas de hielo es un deporte apasionante pero tan solo apto para aquellos buceadores más expertos que tienen a sus espaldas un amplio historial de inmersiones y que están acostumbrados a plantar cara a todo tipo de situaciones bajo el agua sin perder la calma.

Se trata de un buceo técnico en el que hay que extremar las medidas de seguridad y contar con equipos especiales para evitar llevarse un disgusto entre las capas de hielo o en aguas a temperaturas demasiado bajas.

Seguir leyendo Bucear en aguas heladas

Recorrer pueblos fantasmas bajo el agua

Uno de los aspectos más desconocidos del buceo es el llamado “buceo de interior”, es decir, ese que no se realiza en el mar, sino en zonas de interior, principalmente en pantanos. En principio bucear en un pantano puede parecer aburrido, no hay una gran fauna ni flora y a veces ni siquiera la correcta visibilidad para disfrutar el paseo. Pero de vez en cuando encontramos lugares dónde sumergirse en el agua es hacerlo también en el tiempo.

Algunos embalses de nuestro país se han construido en valles dónde había pueblos y las casas continúan bajo el agua, tal como estaban cuándo sus habitantes se vieron obligados a dejarlas. Muchas veces, cuándo baja el nivel del agua, aún se pueden ver en estos pueblos los campanarios asomando y hay muchas leyendas sobre campanas que suenan bajo el agua.

Recorrer las antiguas calles

Lo primero que hay que tener en cuenta es que bucear en un embalse y más si quiere hacerse recorriendo el entramado de un pueblo, requiere de mucha experiencia. Hay que tener muchas horas de inmersión a las espaldas y una buena forma física. Y sobre todo hay que tener paciencia.

La experiencia es fundamental ya que las aguas de los embalses a veces están revueltas y no hay mucha visibilidad. Aquí es dónde entra la paciencia ya que puede ser necesario abortar la inmersión y dejar para otro día la esperada visita.

Y la forma física también tiene importancia ya que al esfuerzo físico que ya de por si conlleva el buceo técnico hay que sumar que las aguas son muy frías y esto causa más cansancio y puede llevar a calambres y en los casos más serios problemas de hipotermia aún cuándo se lleve un neopreno grueso.

Seguridad ante todo

Debemos de informarnos antes de qué podemos esperar de cada lugar, ya que muchos pueblos fueron destruidos antes de inundarse y en otros casos, tras tantos años bajo el agua, a penas queda nada interesante. Ya que vamos a desplazarnos para ver un pueblo sumergido, al menos saber que éste sigue existiendo. Evidentemente jamás se debe de bucear solo, eso cualquier persona lo sabe. Pero cuándo se hace en un pantano o embalse es aconsejable hacerlo en pequeños grupos con un guía que conozca bien el entorno.

Es fácil que haya restos de ramas de árboles, sedales de pesca y otros materiales en los que un buceador pueda engancharse, por lo que no debemos de perder jamás el contacto visual con nuestro compañero. Para ser vistos sin dificultad es imprescindible llevar en el equipo focos o elementos reflectantes que ayuden a nuestra localización en condiciones de poca visibilidad.

Hovercraft, deslizándose a 23 centímetros del suelo

El hovercraft o aerodeslizador es uno de los vehículos más versátiles de aventura. Fácil de manejar y con capacidad desde una a varias personas hará las delicias de todos.

Debido a que no toca el suelo, puede utilizarse por cualquier superficie, ya sea agua, tierra o nieve. Siendo por ello uno de los vehículos preferidos por los servicios de rescate en mar y montaña.

Su funcionamiento se debe a la fuerza de los chorros de aire contra el suelo que hace que se eleve alrededor de 23 centímetro del suelo. Técnicamente se considera una aeronave, ya que se desliza totalmente por el aire.

Suavidad en el desplazamiento

La experiencia de pasar del agua a tierra sin transiciones es uno de los mayores atractivos de este tipo de vehículos. Los paseos no se verán detenidos por un tener que esquivar una planicie de arena.

En La Coruña podemos disfrutar de paseos en hovercraft en los embalses de Fervenza y en el de Portodemouros. Dos espacios naturales enclavados en parajes verdes y majestuosos que nos ofrecen muchos lugares para descubrir.

Conducirlo nosotros mismos

Además de los típicos paseos con alguien guiando la embarcación, podemos asistir a clases de conducción y así poder alquilarlo para toda la jornada y deslizarnos a nuestro aire por cualquier parte.

Si lo que nos gustan son los deportes de invierno también podemos utilizar un hovercraft para dar largos paseos por los campos nevados. La visión del paisaje nevado deslizándose a nuestro alrededor sin sentir las sacudidas típicas que producen las motonieves hará que disfrutemos doblemente del viaje.

Volando sobre la nieve

Con estos vehículos podremos no sólo pasear por la nieve, sino aprovechar la posibilidad de adentrarnos en lagos sin temor a hundirnos. Además, la facilidad de su conducción les hace muy populares.

El viento en la cara, la magnífica estabilidad, la versatilidad de terreno, todo confluye para que disfrutemos de una estupenda aventura.

Hacia el futuro

Una de las últimas novedades que se están probando en los hovercraft es la implementación de alas. Este nuevo diseño le da la posibilidad de levantarse del suelo unos 60 centímetros y de alcanzar velocidades de más de 100 km/h.

Desde el 2010 se viene trabajando en este tipo de mejoras y poco a poco se van consiguiendo resultados que hacen del hovercraft un vehículo a tener en cuenta para el desplazamiento por terrenos desiguales en los que los vehículos convencionales no se pueden utilizar.

Buggy Rollin, patinar con todo el cuerpo

Hasta hace relativamente poco esta actividad era prácticamente desconocida para la mayoría de la gente; pero el buggy rollin está empezando a practicarse en todo el planeta. Esta modalidad (por llamarlo de alguna manera) de patinaje fue inventada por Jean- Yves Blondeau, un francés más conocido por el nombre de Rollerman (es decir, hombre rodante).

Este estudiante de Diseño Industrial en París y muy muy amante del patinaje trazó esta idea en 1995 como su proyecto de graduación. Lo que hizo Jean –Yves fue crear un traje con 31 ruedas de patín. La meta era poder deslizarse en cualquier postura y sobre cualquier parte del cuerpo.

Seguir leyendo Buggy Rollin, patinar con todo el cuerpo

Buceo. Fotografía subamarina

Definamos antes que nada el buceo: de nuevo recurriremos a la siempre útil, con cuantas reservas queramos, Wikipedia: “El buceo es el acto por medio del cual el ser humano se sumerge en cuerpos de agua, ya sea el mar, un lago, un río, una cantera inundada o una piscina, con el fin de desarrollar una actividad profesional, recreativa, de investigación científica o militar con o sin ayuda de equipos especiales.”

Bien. Traducido y simplificado: sumergirnos en el agua, con sin asistencia técnica por el motivo que sea. Una definición un tanto amplia, ¿no? Vamos a contar un poco la modalidad y el fin de la inmersión: en este caso, la idea es llevarnos las más bellas fotografías en nuestra cámara.

Buceo. Fotografía submarinau

Bajaremos, además, apoyados por un equipo, lo que se conoce por Scuba. EL término es acrónimo, en inglés de self-contained underwater breathing apparatus (aparato de respiración subacuática auto-contenido). Las siglas dejan claro qué es. En todo caso, y por si aún nos quedan dudas, por abreviar diremos “bombona, boquilla y gafas”. Otro día abundaremos en el equipo necesario. Obviamente, nos llevaremos una cámara específica para esta actividad o, en todo caso, adaptada a ella.

Mares, lagos y cuevas

Vamos a hablar de tres lugares donde las fotos son de tal belleza que, salvo que nos neguemos a verlas, podemos acabar llorando de emoción (o, al menos, sonriendo ante el recuerdo que nos hemos llevado).

Empezamos practicando submarinismo, o buceo en el mar. Disponemos de, más o menos una hora de aire comprimido para bajar, fotografiar arrecifes, corales, peces y paisajes inimaginados y subir. O para ver cómo el ser humano está destrozando el planeta, empezando por el fondo marino, según dónde nos sumerjamos.

El buceo no es sólo para el mar

Otra modalidad no muy distinta es la del buceo de altura. En este caso, los paisajes que descubriremos son los de los lagos de montaña. Es sorprendente lo diferentes y parecidos a la vez que pueden llegar a ser mares y lagos. Quien los ha comparado puede dar fe de ello.

Y, como hemos hablado de tres lugares donde sumergirse, nos queda el espeleobuceo, esto es: el que se practica en cuevas y galerías inundadas de minas. Es envidiable llegar a algún lugar que muchos otros no saben siquiera que existe bajo sus pies, con el valor añadido de que los huecos de aire nos proporcionan puntos de contemplación muy curiosos. Eso si: mucho cuidado con la reserva de las bombonas y la posibilidad de perderse.

Pío… ¡plof!

Morirse debe ser muy parecido a esto… Uno siente como las fuerzas se le escapan por los poros de la piel. Si no sabes qué es una “pájara”, imagínate que eres como un globo y las fuerzas que tienes son el aire que lo infla. En pleno esfuerzo, vas soltando aire, lo que te permite progresar.

Pero llega un momento en el que te sientes completamente vacío de aire. No. Peor aun: es como si te hubieran dado la vuelta y el interior del globo se he hubiera quedado hacia fuera. Llegas a creer que no vas a volver a moverte con normalidad de nuevo, que “el tío del mazo” te ha exprimido las energías para siempre.

Quienes hemos practicado un deporte de resistencia temblamos ante la mera mención de la pájara o, como dirían los ingleses la posibilidad de “chocar contra el muro”. Pero, ¿qué es y por qué sucede esto? Vamos a definir esta situación haciendo uso de la enciclopedia virtual Wikipedia:

Agotamiento de todas las reservas

“Una pájara es una situación en que el rendimiento físico se deteriora bruscamente a causa del agotamiento de las reservas de glucógeno del hígado y los músculos. Se da en deportes de resistencia como el atletismo y el ciclismo. Los casos de fatiga moderada se pueden contrarrestar mediante un pequeño descanso o la toma de bebidas o complementos con alto índice glucémico, como dextrosa, maltodextrina o miel.”

Lo cierto es que la frialdad (más o menos) académica de Wikipedia no alcanza a expresar el mazazo que uno siente cuando le sobreviene una pájara y, en todo caso, el reponer azúcares ayuda, sí, pero no supone una solución inmediata, al menos no al cien por cien.

Prevenir los bajones

Ciertamente, no le deseo tales sensaciones a nadie, de modo que aquí va una receta para prevenirlas y que, por cierto, me servirá de recordatorio por si este verano me decido a salir a hacerme unos cuantos kilómetros:

La preparación para un esfuerzo intenso ha de comenzar dos o tres días antes, aumentando la cantidad de carbohidratos que ingiramos, que nos permitirán optimizar el nivel de glucógeno el día clave. Si el ejercicio es prolongado, consumiremos durante su transcurso bebidas y comidas ricas en carbohidratos.

Finalmente, ante las primeras sensaciones de peligro, reduciremos la intensidad del ejercicio por debajo de las 130 pulsaciones, de modo que se active la ruta de oxidación de los ácidos grasos y se reduzca el agotamiento de las reservas de glucógeno.

Si, con todo, nos sobreviene la pájara, paremos, repongamos azúcares y dejemos el esfuerzo para otro día.

El sentir de un pájaro

Sentir en algún momento la necesidad de volar, de tener alas para escaparte lejos o simplemente experimentar la sensación de estar por encima de las nubes. Sentir que todo lo que tienes alrededor no es nada, pensar que eres un pájaro y que puedes volar muy alto, el que todo bajo tus pies es invisible para ti y sólo existes tú.

Pensar que sólo tú eres importante y que no existe ningún problema a tu alrededor. Hablar de sentimientos cuando todo lo que te rodea es material. Alguna vez nos hemos querido sentir libres con la necesidad de volar… y cuanto más alto, mejor.

Ahora es más fácil que pensar en todo eso.

El Wingsuits es un traje que con el paso del tiempo se ha ido modificando desde 1930 hasta el día de hoy.  Un traje muy especial que nos permite no sólo volar sino aumentar considerablemente nuestra ascensión variando únicamente nuestro eje.

Para ello, lamentablemente  han tenido que morir desde aquel entonces muchos pioneros que poco a poco han ido limando en cada uno de los aspectos la seguridad del traje para que muchos podamos realizar el sueño de volar.

De locura a deporte

El primer traje fiable se fabricó en 1997 y lo presentó el paracaidista Patrick de Gayardon. Un año después y cuando todo parecía haber ido estupendamente, probando un nuevo modelo que al parecer tenía un defecto en el diseño, falleció.

Tras muchos intentos, otro hombre llamado Begic crearía la primera empresa que fabricaría trajes de Wingsuits bajo el nombre de Birdman Inc, consiguiendo así una modalidad de deporte extremo. 

Salida, vuelo y aterrizaje

La caída puede realizarse desde un avión, un acantilado o una montaña, pero necesariamente se tendrá que disponerse de un paracaídas al final el descenso.

Esta caída está formada básicamente por 3 aspectos:

– La salida.

– El vuelo.

– El aterrizaje.

En este deporte, y con la necesidad de este traje, podremos variar fácilmente la velocidad de bajada, la orientación e incluso la línea de trazada. Con ello, conseguir ser Supermán por un día o volar como si de un ave se tratase es posible. Sólo falta disponer de un traje de estos, tener algo de dinerito para que te instruyan desde alguna de las varias compañías que se dedican a la enseñanza de este tipo de vuelo y a ¡volaaar muy alto!

Espero que os haya gustado este post y quién sabe si algún día, nos veremos por las alturas.

Surf: conociendo mejor las olas

Las olas son, naturalmente, las grandes protagonistas del deporte del surf. Es entorno a ellas a lo que gira buena parte de la vida del surfero y es por tal motivo por el que vamos a tratar de conocerlas en algo más de profundidad (no, no es un juego de palabras).

Para empezar, veamos qué son cómo se originan las olas. Se trata de lo que los físicos llaman “ondas mecánicas” y son la propagación a través de un material de una perturbación que conlleva trasladar cierta cantidad de energía. De hecho, no transportan agua, sino que esta se mueve en círculos.

Para hablar del origen de las olas, hemos de mirar al aire: es el roce del viento el que genera las ondulaciones que conocemos como “olas”. Estas serán más o menos grandes según la fuerza con la que sople el viento.

Cuestión de isobaras

De hecho, para predecir si tendremos o no oleaje, debemos acudir a la predicción meteorológica y atender a las isobaras: cuanto más juntas, más viento; cuanto más viento, más olas.

Y en lo que se refiere a las olas, también existen tipologías: las de mar de fondo, conocidas como swell, las olas de viento y las mixtas:

Las primeras se originan mar adentro pero llegan a la costa ya sin el concurso del viento. Las olas de viento llegan a la costa sin tiempo de ordenarse, creadas cerca de la costa, llegan con mucha frecuencia y acompañadas del molesto viento. Finalmente, las olas mixtas toman características de una y otra.

El tamaño y la frecuencia tienen su importancia

Hablando de características: ¿a qué podemos atender para clasificar una ola? Pues, podemos empezar por su altura o tamaño. Es la distancia entre la cresta y a base, y suele acrecentarse según se acerca a la costa: el fondo empuja la onda hacia arriba hasta que se unen superficie y fondo y la ola rompe. Suele medirse en metros.

También puede clasificar las olas por su periodo o intervalo. Esto es, cuánto tiempo ha transcurrido desde que dos crestas han pasado por el mismo lugar. Los intervalos altos (a partir de diez segundos de media) suelen ser propios de olas grandes.

Los tres últimos criterios que vamos a mencionar son la longitud de onda o distancia entre dos olas consecutivas; la dirección con respecto a la orientación de la costa; y la fuerza de la ola o violencia con la que rompe la onda, y que será mayor si lo hace en hueco, formando un tubo.

¡Uf! Voy a por la tabla…

Diversión para tod@s