Deportes de Aventura relacionados con: rafting

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¡A mí las aguas bravas!

Ahora que empieza el buen tiempo es la ocasión de empezar a hacer deportes. Claramente es la ocasión perfecta del año para practicar rafting y disfrutar del comienzo del espectáculo de la primavera.

La actividad consiste en tomar el agua brava de un rio abajo a través de una balsa o embarcación neumática. Estos ríos que se navegan suelen tener turbulencias creando espuma. Por ello también se le llama “de aguas blancas”, por la espuma que se origina al chocar las aguas o incluso se les denominan “rápidos”.

A las embarcaciones se les llaman canoas, balsas o kayak.

Si eres nuevo en el deporte, o no tienes muchas nociones, te recomendamos  hacer algunos cursos. Aunque ellos te darán nociones, aquí te informamos de las cosas más básicas:

Lo que has de saber antes de practicar descensos

La balsa siempre ha de ser controlada por una personas con las nociones correspondiente, por lo cual, en los cursos suele ser el instructor quien tome los remos y que sean los alumnos quien lleven los remos. En total en cada balsa participan un número de 6 a 8 tripulantes, siempre dependiendo del volumen de cada balsa.

El rio está formado por varios tramos, que combinan momentos en los que el agua esta calmada y que los participantes pueden relajarse y hasta darse un chapuzón, que siempre se agradece. Con otros donde el agua va más deprisa debido al estrechamiento del rio, formando lo conocido como aguas bravas, donde la debe haber una gran coordinación por todos.

Requisitos para practicar el deporte

Para practicar este tipo de deporte no hace falta tener una experiencia previa. Bastará con ser receptivo a las explicaciones y ordenes de un instructor. Es preferible que los grupos estén formados por personas que se conozcan para que sea más fluida la coordinación por parte de todo el equipo. Además es una experiencia muy divertida para compartir.

Es importante tener una forma física básica, ya que se requiere fuerza en las extremidades. Piernas y brazos. Lo que sí es obligatorio es saber nadar.

Lugares donde practicar rafting

Existe un gran número de ríos para iniciar una aventura con más o menos grados de dificultad, dependiendo de nuestras necesidades.

Seguro que en cada una de las autonomías españolas hay varias empresas que proporcionan una buena ruta. Pero las mejores se encuentran al norte de España, las zonas de Cataluña, Sierra de Guara y los Pirineos. Con los ríos Esera y Gallego.

Empieza a desperezarte, marmotilla. El invierno ha pasado y con el deshielo trae aguas nuevas. ¡Es la hora de dejarse llevar!

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Descenso de ríos: para relajarse o para soltar adrenalina

El descenso de ríos consiste, básicamente, en lo que su nombre indica: bajar por un cauce, de mayor  menor corriente, sobre una embarcación o balsa. Se trata de un deporte con diferentes grados de peligro y exigencia para el que, en todo caso, hemos de ir convenientemente equipados –en mejor momento, desgranaremos esta equipación-.

Es una actividad que siempre que se practique en equipo está garantizada la diversión  el refuerzo de los lazos entre unos y otros miembros. Y es un desafío continuo a la habilidad, coordinación y, en ocasiones, valor del equipo y de cada uno de sus miembros.

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Dicho esto, vamos a introducirnos un poco más en el práctica del descenso, un deporte el podemos hablar, y lo haremos, a lo largo de varios artículos. De hecho, por ahora sólo vamos a mencionar las clases de aguas que existen, de acuerdo con la clasificación más ampliamente aceptada, según su dificultad.

Un paseo para principiantes

Comenzaremos por el descenso más fácil, el llamado de aguas planas, en las que la lámina líquida no presenta casi olas, remolinos ni huecos. Es más un paseo dejándonos llevar que un deporte de aventura. Si aumentamos un grado la dificultad, nos encontramos con a clase I: son también aguas casi planas, de muy pocas turbulencias y oleaje.

La clase II sigue siendo fácil, aunque la corriente ya es más rápida y nos vamos a encontrar con huecos de has 25 centímetros en el flujo del agua, así como pequeños remolinos sin peligro para un nadador.

Aguas blancas: esto se pone interesante

Entramos ahora en la categoría de “aguas blancas” con los descensos de clase III, de dificultad intermedia, con huecos y olas de hasta un metro, además de remolinos que el nadador ha de tener en cuenta y que moverán la embarcación. Hemos de conocer la técnica y el río.

La clase IV se refiere a las aguas blancas pero predecibles, por turbulentas que sean (que lo son). Con huecos y olas de hasta dos metros, los remolinos pueden suponer un problema para la embarcación. Además, pueden existir cascadas importantes. Necesitaremos de una muy buena técnica y conocimiento del río, así como tener en cuenta que nos encontraremos con pasos estrechos que nos obligarán a maniobras muy complicadas.

Un desafío a la técnica y al valor

La clase V es sólo para expertos, con olas de más de dos metros y aguas difíciles de predecir, además de remolinos y cascadas peligrosas. Será mejor que conozcamos muy bien el río y seamos verdaderos maestros de la técnica.

Finalmente, la clase VI es aquella que abarca a los descensos de dificultad extrema o imposibles de navegar.

Vistas las clases de descenso, y como nos han entrado unas ganas terribles de navegar, queda anunciado para fechas próximas otro artículo, éste sobre el equipo necesario y los mejores ríos de cada un de las categorías donde emplearlo.

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Tipos de rafting

Rafting es un deporte para todos, desde familias que buscan un poco de emoción a los amantes del aire libre. La clave para tener un buen momento es elegir la clase correcta de aguas bravas para usted.

Al igual que los diferentes grupos de personas pueden tener diferentes capacidades y experiencia con el rafting, hay diferentes niveles de aguas bravas. La elección de la mejor racha de su grupo puede hacer con la ayuda de un experimentado guía de rafting y hará que su viaje de rafting en aguas bravas más agradable.

Hay seis clases de rafting rápidos: Clase I-VI. A continuación se muestra una descripción de cada clase para que pueda determinar el curso adecuado para usted.

Clase I

Clase I es la más fácil de las clases de aguas blancas, con aguas relativamente tranquilas. Rafting en una clase que no requiere experiencia en rafting. No hay muchos obstáculos, y el río es ancho. Algunas empresas de rafting de aguas blancas se permita que los niños pequeños, incluso de apenas dos años de edad, al estar en una clase que transporta viaje en balsa.

Clase II

Clase II bravas también se ejecutan a través de canales de ancho y son los piragüistas principiantes. Puede haber algunas rocas u otros obstáculos, pero son fáciles de evitar. Muchas empresas de rafting de aguas blancas se iniciará un grupo principiante a cabo en la clase II bravas.

Clase III

Clase III es para palistas experimentados. Clase III rafting puede tener rocas, las olas y las pequeñas gotas. Clase III requiere maniobras pesadas, a veces en una corriente rápida. Lo mejor es estar en un grupo cuando el rafting clase III, en caso de que una persona se debe salir y necesita ayuda para llegar de nuevo a la balsa.

Clase IV

Clase IV es para aquellos con experiencia en rafting. Se trata de una carrera de avanzada, a menudo con las olas, las rocas y caídas significativas. Clase IV generalmente requiere de exploración para evitar obstrucciones.

Clase V

Clase V es muy difícil. Rapidos en clase V en aguas pasará mucho tiempo y requieren maniobras experto. Rapidos pueden tener grandes olas que puede ser difícil o imposible de evitar. Los remolinos pueden ser pequeñas o difíciles de alcanzar. Rescate puede ser difícil si la persona debe salir de la balsa.

Clase VI

Estos son los rápidos más difíciles. A menudo, la clase VI aguas blancas no se han viajado con frecuencia, es decir, aquellos que lo intentan están tomando un gran riesgo. Rescatar a una persona tirado por la borda puede ser imposible en la clase VI, ya que el río es impredecible y muy peligrosa. Sólo un grupo de expertos debe tratar de una clase VI.

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Panamá: destino de aventuras

Si algo distingue a Panamá es la variedad, el contraste de entornos y ecosistemas entre playas, selvas o montañas. Si dejamos aparte la moderna capital y nos adentramos en el país nos sobrecogen paisajes perfectos para el turismo activo y para los deportes de aventura. Asimismo, en la propia costa podemos disfrutar de los deportes acuáticos y del contacto con la Naturaleza.

Uno de los deportes que podemos practicar es el montañismo y senderismo, subiendo por ejemplo a la cima del volcán Barú y haciendo noche en el punto más elevado del país, a 3.475 metros. Es una subida sin apenas dificultad y, en días claros, podemos ver el Pacífico a un lado y el Caribe al otro.

Son algo más de cuatro horas subiendo a la vez que vemos y disfrutamos de la Naturaleza, con especies únicas, como el célebre quetzal. El clima, el paisaje y lo pintoresco de los poblados junto al camino se alían para que disfrutemos como pocas veces podemos hacerlo de la caminata.

Sin límites

Hablando de senderismo, otro buen lugar para practicarlo son los parques naturales, entornos salvajes  espectaculares en los que entraremos en contacto con la riquísima biodiversidad panameña. Dentro de estos recintos se han trazado sederos delimitados y se han erigido miradores.

Por supuesto, se puede combinar senderismo y playa en, por poner un ejemplo, Taboga. Allí, subir al punto más elevado de la isla permite unas vistas que superan cualquier imaginación del pueblo, el canal y la isla de Urabá.

Una Naturaleza más allá de lo espectacular

Si lo que preferimos es el rafting, Panamá también nos ofrece una buena cantidad de ríos, de mayor o menor dificultad, para practicarlo, tanto en la vertiente pacífica como en la caribeña, lo mismo para novatos que para expertos de una osadía rayana en la locura.

Para finalizar, apuntaremos que este país es un verdadero paraíso para el avistamiento de aves, con más de un tercio del territorio protegido, más de doscientas espacies de mamíferos, otras tantas de reptiles, unas mil de aves y diez mil de plantas vasculares.

Respetemos un entorne que induce al respeto

Algunos de estos parques o reservas albergan especies endémicas de la zona o se hallan en riesgo de extinción. Entre ellas se encuentra el mencionado quetzal, el tucán o la guacamaya, por no hablar de la espectacular águila harpía. Tenemos, además, la ventaja del acceso fácil y de las visitas guiadas.