Deportes de Aventura relacionados con: deportes al aire libre

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Yosemite, la fuerza de la naturaleza

El Parque Nacional de Yosemite es uno de los parques naturales más impresionantes dentro y fuera de los Estados Unidos. En él podemos apreciar la grandeza de la naturaleza y descubrir nuestro lugar en ella.

Porque el Yosemite es uno de los parques más bellos que nos ofrece Estados Unidos. Uno de los primeros en ser considerado Parque Nacional, en sus más de 3.000 km2 podemos encontrar una gran variedad de ecosistemas.

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Preparándose para el invierno: Speedriding y Skibobbing

Ya se huele la proximidad de la nieve en las montañas y eso significa sacar los plumas, gorros y bufandas del fondo del armario e ir pensando en qué deporte hacer durante la estación de invierno.

Nunca es tarde para decidirse a realizar alguna actividad relacionada con la nieve o el hielo, desde las más fáciles y familiares como el descenso en trineo hasta los deportes más arriesgados en los que la habilidad y la velocidad van de la mano.

 

Cada vez hay más modalidades de deportes con los que disfrutar esos momentos de comunión con las laderas blancas de nieve. Hoy os vamos a comentar dos de ellas, el speedriding y el skibobbing.

Cielo y tierra unidos

El speedriding es una combinacióSpeedridingn de parapente y esquí, mezclando lo mejor del ambos deportes: la velocidad y el vuelo. Es un deporte ideal para aquellos buenos esquiadores que, tras la temporada invernal, cambian volar por la nieve por volar por los cielos.

Para practicar este deporte se debe de tener más de 14 años (si se es menor de edad habrá de presentar una autorización del padre o tutor legal), un nivel de esquí que le permita bajar por pistas rojas sea cual sea el estado de la nieve.

Cabalgando por la nieve

El speedriding se practica fuera de pista, con un equipo de freeride y una campana especial similar al parapente pero de superficie más reducida, hecha especialmente para practicar este deporte. Su reducido tamaño permite reacciónar más rápida y ágilmente, con lo que la sensación de volar es mucho más espectacular.

Para practicar este deporte de riesgo no es necesario ser ningún campeón de esquí ni tener unas habilidades especiales en parapente, basta con saber esquiar fuera de las pistas y tener unas nociones simples de vuelo en parapente, ya que las alas utilizadas en el speedriding son mucho más simples de utilizar.

“Pedaleando” sobre la nieve

Tal vez no se pueda considerar al skibobbing un deporte de riesgo, pero sí resulta un deporte de aventura para aquellas personas con problemas de movilidad que les dificultan o impiden disfrutar de los paseos en esquís. Cada vez más conocido y utilizado, en sus orígenes era un medio de transporte habitual en los Alpes.

Se trata de una bicicleta con unos esquíes acoplados en vez de las típicas ruedas, inservibles en este escenario. Con un manejo sencillo, no requiere gran forma física, pues el esfuerzo que se realiza es muchísimo menor que el que se requiere para esquiar de manera tradicional.

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Volando con cometas

Quizás eres de los que piensas que volar cometas es un aburrimiento. Que es un deporte que solo le gustan a los niños y que no ve qué magia puede tener el planear un trozo de tela. Pero esto puede ser por que no sepas es que es el Kite Buggy.

Si eres un apasionado de los deportes de riesgo este término puede cambiarte la idea de la cabeza en un segundo. Solo con decir: deporte sin motor que a través de una cometa te empuja y te eleva.

El Kite Buggy

O también llamado parakart, es un deporte que consiste en la tracción de una gran cometa dirigida  por el viento, que hace que nos deslicemos bien por hierba como por arena sobre ruedas. Esta cometa está dirigida con una serie de cuerdas estiradas por el deportista, las cuales sujeta a un pequeño velero. El llamado rubby, que da el nombre a esta disciplina.

La disciplina cuenta con más diecisiete siglos. Con la creación de la cometa en China. Pero no fue hasta 1822 cuando George Pocock experimentó con un vehículo que, gracias a la tracción del viento, llegaba a planear.

Cómo se practica

Este deporte tiene un cierto parecido a la vela, por lo cual no es de extrañar que se considere un deporte de navegación por tierra. El vuelo con cometa desarrolla la concentración y la habilidad de coordinación de movimientos.

Aunque se agrupa en deportes extremos, no ofrece en sí ningún tipo de peligro al practicarlo, ya que se realiza en lugares abiertos como el campo, playas o desiertos.

El piloto es el único encargado de manejar tanto el vehículo como la cometa. Esta cometa no está atada de ninguna forma al vehículo, así que es la persona quien tiene que sujetarla.

Componentes

Cometa: Es una vela o ala aerodinámica flexible. Está fabricada con tela de nylon, lo que hace que sea ligera y resistente.

Los hilos para manejar son finos. Son unos 2 o 4 hilos o líneas y tienen unas longitudes de entre 15 y 30 m de longitud. Estos cabos unen la cometa con los mandos, de los que cada cometa lleva dos. Uno de los hilos hace la acción de freno.

Buggy: es un kart con tres ruedas, similar a un triciclo pero sin manillar. Es fácil de desmontar y de trasladar.

Como en el caso de las velas, siguen el mismo proceso y vocabulario de navegación.

Otros complementos: Es importante siempre usar complementos de seguridad, como son los arneses, para sujetar la cintura del piloto, así como cascos para protegernos de golpes. También es importante usar guantes para evitar quemarnos con los hilos, gafas de sol, codilleras, rodilleras, etc.

Un deporte milenario que está más de moda que nunca.

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Descenso de ríos: para relajarse o para soltar adrenalina

El descenso de ríos consiste, básicamente, en lo que su nombre indica: bajar por un cauce, de mayor  menor corriente, sobre una embarcación o balsa. Se trata de un deporte con diferentes grados de peligro y exigencia para el que, en todo caso, hemos de ir convenientemente equipados –en mejor momento, desgranaremos esta equipación-.

Es una actividad que siempre que se practique en equipo está garantizada la diversión  el refuerzo de los lazos entre unos y otros miembros. Y es un desafío continuo a la habilidad, coordinación y, en ocasiones, valor del equipo y de cada uno de sus miembros.

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Dicho esto, vamos a introducirnos un poco más en el práctica del descenso, un deporte el podemos hablar, y lo haremos, a lo largo de varios artículos. De hecho, por ahora sólo vamos a mencionar las clases de aguas que existen, de acuerdo con la clasificación más ampliamente aceptada, según su dificultad.

Un paseo para principiantes

Comenzaremos por el descenso más fácil, el llamado de aguas planas, en las que la lámina líquida no presenta casi olas, remolinos ni huecos. Es más un paseo dejándonos llevar que un deporte de aventura. Si aumentamos un grado la dificultad, nos encontramos con a clase I: son también aguas casi planas, de muy pocas turbulencias y oleaje.

La clase II sigue siendo fácil, aunque la corriente ya es más rápida y nos vamos a encontrar con huecos de has 25 centímetros en el flujo del agua, así como pequeños remolinos sin peligro para un nadador.

Aguas blancas: esto se pone interesante

Entramos ahora en la categoría de “aguas blancas” con los descensos de clase III, de dificultad intermedia, con huecos y olas de hasta un metro, además de remolinos que el nadador ha de tener en cuenta y que moverán la embarcación. Hemos de conocer la técnica y el río.

La clase IV se refiere a las aguas blancas pero predecibles, por turbulentas que sean (que lo son). Con huecos y olas de hasta dos metros, los remolinos pueden suponer un problema para la embarcación. Además, pueden existir cascadas importantes. Necesitaremos de una muy buena técnica y conocimiento del río, así como tener en cuenta que nos encontraremos con pasos estrechos que nos obligarán a maniobras muy complicadas.

Un desafío a la técnica y al valor

La clase V es sólo para expertos, con olas de más de dos metros y aguas difíciles de predecir, además de remolinos y cascadas peligrosas. Será mejor que conozcamos muy bien el río y seamos verdaderos maestros de la técnica.

Finalmente, la clase VI es aquella que abarca a los descensos de dificultad extrema o imposibles de navegar.

Vistas las clases de descenso, y como nos han entrado unas ganas terribles de navegar, queda anunciado para fechas próximas otro artículo, éste sobre el equipo necesario y los mejores ríos de cada un de las categorías donde emplearlo.

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En el bosque

Se dice y debe ser cierto, que en tiempos una ardilla podía cruzar toda la Península Ibérica de Norte a Sur saltando de rama en rama. Dejando de lado lo absurdo de ese viaje para el roedor, salvo que viviera en Santander y tuviera familia en Cádiz, a día de hoy, lo mejor que puede hacer el animalito es autoestop.

Ya casi no quedan arboledas importantes –con todas las salvedades que queramos hacer-. Y, desde luego, buena parte de la Piel de Toro se ha quedado con enormes calvas de muchos kilómetros cuadrados. El ser humano, ya se sabe: el progreso, las necesidades de las personas antes que la Naturaleza, y esas cosas…

Pero no todo está perdido. Gracias al deporte de aventura, hemos encontrado un nuevo argumento para conservar el bosque. Esta actividad es una forma de que los Ayuntamientos ingresen un dinero a través de las compras o los permisos referidos a estas actividades.

Actividades beneficiosas en todos los sentidos

Dicho de otro modo: quien viene a practicar, digamos, geocaching, come en el pueblo e incluso se hospeda allí, dejándose un dinero que, sin el bosque que rodea al casco urbano, no se habría gastado.

Si algún vecino tiene la feliz idea de montar un recinto para practicar el paintball, por poner otro caso, éste paga sus impuestos, aparte de los ingresos referidos en el párrafo anterior. Beneficios para la economía local y para el mayor atractivo del entorno.

La envidia de Tarzán

Y, por supuesto, no íbamos a dejar pasar la ocasión de hablar de una propuesta muy divertida: se trata de una fenomenal excusa para pasar un día en el bosque y practicar un deporte que no está aún demasiado extendido en España –aunque todo se andará-.

Se llama arborismo y consiste en realizar diferentes ejercicios y pruebas suspendidos entre los árboles. Antes de empezar, por norma general, los monitores de cada empresa imparten unos cursos básicos de qué hacer y qué no en la práctica de este deporte. Hecho esto, cada uno explora las posibilidades del circuito y las suyas propias.

La seguridad, ante todo

Es importante recalcar que el arborismo ha de practicarse en condiciones de altísima seguridad, algo de lo que también suele encargarse la empresa. Y es que descolgarse con una tirolina puede ser muy divertido sin necesidad arriesgarse a una caída de diez metros; o trepar por una red es un muy sano esfuerzo, sobre todo si la caída no supone irse al hospital, o algo peor…

Son más ejercicios de los que podemos imaginarnos. Es más diversión de la que somos capaces de expresar. Es uno más de los muchos argumentos para dejar que los bosques crezcan y nos ofrezcan cuanto podemos necesitar o desear.

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La caza del tordo

Comienza la mañana. Son las 5:00 de la madrugada del día más frío de este invierno. Nos hemos preparado con los artículos que vamos a  usar en nuestra jornada de caza: Cartuchos, la canana que es un cinturón dispuesto para llevar cartuchos o balas para recargar un arma de fuego, nuestros reclamos naturales, nuestras armas y nuestros fieles e indispensables amigos y compañeros de caza: los perros.

Todo está listo en su remolque. Siempre con las guías de armas y nuestras licencias y permisos de caza encima. Ponemos rumbo a nuestra zona de caza para el día de hoy. Empieza el día con un desayuno típico de cazador de antaño: rico y alto en calorías para afrontar el frío sin dificultad: una buena taza de chocolate y un buen bocadillo de chorizo.

 ¡Tensión!

Una vez acabamos, nos preparamos las escopetas, sacamos a los perros y preparamos nuestros reclamos. Empezamos a andar, cargamos las armas y cuando a la lejanía empezamos a oír un leve ruido…¡nuestros perros hacen saltar nuestras alarmas!

Observamos su posición fija mirando hacia un punto en concreto. Alzamos la vista y miramos hacía la misma dirección. ¡Bingo!, encontramos en el cielo nuestras primeras capturas.

El arma adecuada

Encaramos el arma y apuntamos. Nos fijamos en ese momento en que según a la altura que se encuentre nuestra presa sólo algunas variedades de escopeta podrán apostar por acertar el disparo. Éstas deben de tener si son de dos cañones, unos polichoques de 3 estrellas en el primer disparo y 1 en el segundo disparo, ya que éste último es para poder alargar más la tirada.

Además, si se utiliza una escopeta de un sólo cañón o de tratarse de una repetidora, (según la habilidad del cazador) será de 2 o de una estrella. Efectuamos nuestro primer disparo haciendo como se dice en el argot del buen cazador  blancas, pero con el segundo disparo abatimos nuestras 2 primeras piezas. Una vez caían, incitamos a nuestro fiel compañero, nuestro perro de caza a que se apresure a recoger nuestra pieza.

Una vez ha tocado suelo, nos la trae y la colocamos en una bolsa especial para el transporte llamada zurrón. Al cabo de varias horas hacíamos el resumen de la jornada. Decidimos dar por finalizada la mañana. Llegamos al coche y recompensamos a nuestras mascotas con alimento y una buena dosis de agua.

Una charla animada

Nosotros, tras guardar debidamente las armas y cambiarnos de indumentaria, terminamos con un buen almuerzo, comentando nuestras capturas y hazañas. Al finalizar, como es costumbre al menos por esta zona (Pinedo), cada uno realiza su resumen de lo cazado. Se rejunta todo por mucha o poca suerte que se haya tenido al cabo de su jornada y se reparte cada una de las piezas a cada uno de nosotros por igual.

Espero os haya gustado este post y os hayáis entretenido durante un rato con esta experiencia.

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Conducción en la naturaleza gracias al Quad

Los Quads tuvieron su origen en la necesidad de disponer de un vehículo que mezclara la funcionalidad y versatilidad de las ligeras motocicletas de dos ruedas, con la seguridad y  estabilidad de los potentes coches de cuatro.

El precursor del Quad fue el Trike, vehículo motorizado de tres ruedas, que alcanzó un nivel de popularidad muy alto en los Estados Unidos durante la década de los 70’. Lamentablemente, el gran número de accidentes sufridos por gente a bordo de estos Trikes, muchos de ellos inexpertos o temerarios conductores, acabó provocando la desaparición de los mismos en 1988.

El Quad es un modelo deportivo de los vehículos de cuatro ruedas ideados para facilitar el trabajo agrícola, conocidos con el nombre de ATV. En la actualidad, ambos nombres sirven para designar el mismo medio de transporte.

Características del Quad

Se podría decir que el Quad tiene varias características favorables de las motos, como su ligereza o su agilidad, pero su estilo de conducción es mucho más parecido al de un coche. De hecho, uno de los “vicios” más difíciles de corregir por los monitores de quads, es el de los que acostumbran a conducir en moto, de tumbarse al tomar una curva cerrada, ya que en esos vehículos la trazada se marca con el manillar.

La versatilidad del Quad a la hora de recorrer caminos intransitables de manera segura por otros vehículos, es la mayor de sus ventajas. Esta característica los convierte en el medio de locomoción idóneo para terrenos escarpados y pistas forestales.

Al Quad no le gusta la ciudad

El origen del Quad está en el mundo agrícola, por lo que en buena lógica, por mucho que hayan evolucionado, no son útiles como transporte urbano. Para esta función ya existe un gran número de medios posibles, que gozan de unas características mucho más apropiadas.

Todas las ventajas del Quad en el monte, se desvanecen en la ciudad, ya que los aspectos positivos que comparte con la moto y con el coche, están siempre referidos a contextos de difícil conducción. Con las características de los trayectos urbanos, los quads solo tienen los peores inconvenientes de cada uno de esos vehículos.

El Quad consume gran cantidad de combustible, no impide que se moje su conductor en caso de lluvia, es difícil de aparcar, no permite librarse de los atascos y tiene una maniobrabilidad muy limitada en situaciones comprometidas.

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Sandboard

El apasionado por el surf más de una vez debe volver a su casa con la cabeza gacha y la tabla en el hombro, habiéndose quedado con las ganas de que unas buenas olas rompieran en la costa.

Esta frustración ha sido tanta para los brasileros que un buen día decidieron echar la tabla sobre las dunas de la playa inventando, casi sin querer, este maravilloso deporte.

¿En que consiste?

Tomando las dunas por las olas el practicante se aventara desde la cima de un montículo de arena con una tabla que ira amarrada firmemente a sus pies.

Uno de los grandes inconvenientes de este deporte es que cada vez que nos deslicemos por una duna deberemos volver a pie a la cima de la misma, a menos claro que contemos con un boggie o con cualquier vehiculo que nos facilite la subida por las resbaladiza arena.

Equipo.

El equipamiento que necesitaremos para realizar con éxito este deporte es sobre todo una buena tabla diseñada específicamente para la practica de este deporte.

Aunque su forma recuerda mucho a la que se utiliza en el snowboard, el material con que se construye es totalmente diferente: la tabla de sandboard es mucho más resistente siendo la formica y el laminex los materiales que suelen utilizarse para su fabricación.

La base de la tabla, la cual estará en contacto con la arena, suele encerarse antes de una carrera con cera a base de parafina para lograr un deslizamiento superior.

Sandboard en el mundo.

Si bien este deporte extremo a sido creado en las arenas del brasil la mejor opción a la hora de practicarlo es dirigirnos a su país vecino, el Perú.

Aquí encontraremos las mejores pistas de mundo, específicamente en el distrito de Vista Alegre (Nazca), allí se encuentra el Cerro Marcha, que resulta ser la segunda duna mas grande del planeta con 920 mt de altura.

Se puede acceder a su cima alquilando areneros, una vez en el lugar encontraremos pequeñas dunas donde practicar con seguridad este deporte, aunque cualquiera que haya llegado hasta allí se vera tentado de tomar la pendiente de mas de un kilómetro de largo que transformara su viaje con un recorrido inolvidable repleto de adrenalina y paisajes paradisíacos.

 De todas maneras no olvidemos que lo fundamental a la hora de practicar este deporte es tener la predisposición y las ganas necesarias, por lo que las dunas de las que dispongamos, tengan el tamaño que tengan, serán suficientes para iniciarnos en esta disciplina.

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Gliding: planeando el mundo sin motor.

Conocido mundialmente como gliding o soaring, este deporte iniciado en los años 20 consta de un planeador que se asemeja íntegramente a la estructura de un aeroplano con una única gran diferencia: carece de motor.

Los vuelos se inician remolcando el planeador por un avión que posee la suficiente fuerza como para despegar junto a su carga y una vez que se lo libera en las alturas el planeador buscara las corrientes de aire caliente para mantenerse en vuelo durante incluso miles de kilómetros.

Dependen pura y exclusivamente del humor de la madre naturaleza para poder realizar sus viajes, incluso cuando el clima se torna inestable en pleno vuelo los pilotos deben forzar un aterrizaje ya que un viento demasiado fuerte puede desnivelar la nave causando una tragedia.

Los aterrizajes forzosos suelen realizar en campos abiertos, algunos aficionados que se rehúsan a acatar las inclemencias de la natura equipan los planeadores con pequeños motores que los mantendrán a flote durante algún tiempo más.  

Practica

Se debe contar con el artefacto en cuestión aunque también es posible rentar uno para prácticas en hangares especializados en la materia.

Los costos varían mucho de país en país aunque el precio base se encuentra en el costo del combustible que utilizara el avión que facilitara el despegue del planeador.

Al estar desprovistos de toda fuerza mecánica que los impulse por los aires, los pilotos se valen principalmente de las corrientes de aire caliente que circundan el globo.

Estas corrientes son las que le otorgan a ese deporte toda su magia y belleza, logrando con la ausencia del ruido de un motor crear la ilusión perfecta de que se esta realmente volando.

Glidder siendo remolcado por un aeroplano.

Cross-Country o como atravesar un país sin gastar un euro en gasolina

Eso si que es un vuelo realmente “verde” ¿verdad? Esta modalidad de soaring es muy famosa en los países de Europa, tornando este deporte en un verdadero desafío para los pilotos. Diversas técnicas se emplean para lograr este fin con éxito, la más famosa conocida como la técnica del delfín consiste en emular los movimientos de este animal recreando con el planeador una especie de surfeo entre las corrientes de aire para poder alcanzar así grades distancias.  

Rentabilidad

A primera vista creeremos que este es un deporte que pertenece solamente a los ricos y privilegiados, pero estamos en un gran error si creemos que esto es así: un glider puede costar tan solo 2000 euros y no olvidemos que puede ser adquirido entre varios amigos. Obviamente que es tan solo el precio inicial, tenemos gliders que alcanzan los 120000 euros sobrepasando varias veces el precio de un Cessna

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La ruta de senderismo Flor del Almendro, un éxito

La concejalía de Turismo, Deportes, Juventud y Cultura del Ayuntamiento de Albox, Aventura T- En Los Vélez, y la Asociación Cultural Somos Albojenses han organizado conjuntamente la ruta de senderismo “Flor del Almendro”, que ha contado con la colaboración de los clubes deportivos de Albox (Almería), Alto Almanzora y Desamparados.

El interés que había despertado la actividad se comprobaba en las más de cien personas inscritas, 120, para los amantes del dato exacto, que recorrían a pie los 12,5 kilómetros del trazado en, más o menos tres horas y media.

Sobre las nueve de la mañana, los participantes se encontraban en la Plaza de Albox y, acto seguido, más o menos a las nueve y media, se acercaban sus coches al punto de partida de la ruta, la Rambla de Los Tenas.

Rodeados de almendros en flor

Todo el recorrido hace honor a su nombre y transcurre entre almendros florecidos de muchos tipos y variedades: Guara –la más abundante-, Garrigues, Desmayo y Marcona, entre otras más o menos propias de la zona.

En cuanto a los senderistas, éstos provenían de muy diversos puntos del sudeste de la Península, tales como Cartagena, Vera, Cuevas del Almanzora, Almería, Los Gallardos, Oria, Huércal Overa, Cúllar, el Poniente almeriense o, cómo no del propio Albox, entre otros pueblos y comarcas.

Unas vistas espectaculares

A lo largo del recorrido, los participantes tuvieron ocasión de contemplar la Sierra del Madroño, con su espectacular pinar en la cara Norte la fuente de prístinas aguas que de esa ladera brota.

A mitad del recorrido, lo caminantes hicieron un alto para desayunar en el cerro de la Atalaya, contemplado las vistas de un valle que emborracha de belleza y corta la respiración. Desde donde se detuvieron los excursionistas, podía verse, la Sierra de Los Filabres con la Tetica de Bacares, la Sierra de Baza, Sierra Nevada y la Sierra de las Estancias con la Sierra del Saliente y el Santuario que lleva su mismo nombre. Todo ellos con cuatro mil hectáreas de almendros de por medio.

Productos típicos de la zona

A lo largo del desayuno pudieron saborearse productos típicos de la zona, elaborados con almendras, como es el caso de las tortas los mantecados, sin olvidar el vino del país y unas almendras mollares, para grado de algunos y feliz descubrimiento de otros.

Con las fuerzas repuestas, se reemprendía la marcha por la Rambla de Las Tenas y la Rambla de la Cabañica-Piruleros, girando hacia la Rambla de las Tenas otra vez y llegando a punto de partida.

Tras la caminata, quienes así lo quisieron pudieron disfrutar de una comida en un restaurante local para celebrar el descubrimiento de una ruta a través de la que, según la organización, “al igual que el Valle del Jerte es conocido en toda la geografía española por la flor del cerezo, se pretende que la Sierra de las Estancias sea conocida como el Valle de la Flor del Almendro”.