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Panamá: destino de aventuras

Si algo distingue a Panamá es la variedad, el contraste de entornos y ecosistemas entre playas, selvas o montañas. Si dejamos aparte la moderna capital y nos adentramos en el país nos sobrecogen paisajes perfectos para el turismo activo y para los deportes de aventura. Asimismo, en la propia costa podemos disfrutar de los deportes acuáticos y del contacto con la Naturaleza.

Uno de los deportes que podemos practicar es el montañismo y senderismo, subiendo por ejemplo a la cima del volcán Barú y haciendo noche en el punto más elevado del país, a 3.475 metros. Es una subida sin apenas dificultad y, en días claros, podemos ver el Pacífico a un lado y el Caribe al otro.

Son algo más de cuatro horas subiendo a la vez que vemos y disfrutamos de la Naturaleza, con especies únicas, como el célebre quetzal. El clima, el paisaje y lo pintoresco de los poblados junto al camino se alían para que disfrutemos como pocas veces podemos hacerlo de la caminata.

Sin límites

Hablando de senderismo, otro buen lugar para practicarlo son los parques naturales, entornos salvajes  espectaculares en los que entraremos en contacto con la riquísima biodiversidad panameña. Dentro de estos recintos se han trazado sederos delimitados y se han erigido miradores.

Por supuesto, se puede combinar senderismo y playa en, por poner un ejemplo, Taboga. Allí, subir al punto más elevado de la isla permite unas vistas que superan cualquier imaginación del pueblo, el canal y la isla de Urabá.

Una Naturaleza más allá de lo espectacular

Si lo que preferimos es el rafting, Panamá también nos ofrece una buena cantidad de ríos, de mayor o menor dificultad, para practicarlo, tanto en la vertiente pacífica como en la caribeña, lo mismo para novatos que para expertos de una osadía rayana en la locura.

Para finalizar, apuntaremos que este país es un verdadero paraíso para el avistamiento de aves, con más de un tercio del territorio protegido, más de doscientas espacies de mamíferos, otras tantas de reptiles, unas mil de aves y diez mil de plantas vasculares.

Respetemos un entorne que induce al respeto

Algunos de estos parques o reservas albergan especies endémicas de la zona o se hallan en riesgo de extinción. Entre ellas se encuentra el mencionado quetzal, el tucán o la guacamaya, por no hablar de la espectacular águila harpía. Tenemos, además, la ventaja del acceso fácil y de las visitas guiadas.