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Landsailing

Empecemos por saber el segundo nombre de esta actividad deportiva: sand (o land) yachting. Ahora, traduzcamos los anglicismos: el que corresponde al título del artículo es algo así como navegación a vela en tierra; los otros dos se traducen, más o menos, como navegar en yate por la arena (o por tierra).

Con lo dicho, parece quedar definida la naturaleza de este divertidísimo deporte, aunque vamos a concreta un poco más en qué consiste: el landsailing es la acción de moverse en tierra sobre un vehículo con ruedas impulsado por el viento, a través de uso de una vela.

Landsailing

Históricamente, el landsailing se ha usado como medio de transporte o de diversión. El paso del tiempo lo ha hecho evolucionar, sobre todo a partir de la década de los cincuenta, hacia convertirse en un deporte de carreras.

El vehículo en sí

Los “yates de tierra”, traducción de uno de sus nombres en inglés, sand yacht, tienen, habitualmente tres ruedas y funcionan, básicamente como barcas de vela, sólo que se manejan sentado o tumbados a través de pedales o palancas.

El sitio ideal para este deporte son zonas planas y con mucho viento, de modo que muchas de las carreras se llevan a cabo en la playa, explanadas de viento o lechos de lagos secos en regiones desérticas.

Los “marineros de tierra” (de acuerdo: “pilotos”) pueden llegar a alcanzar una velocidad tres veces superior a la del viento. De hecho, se considera más beneficiosa una ráfaga para estas máquinas que un role favorable del viento.

Volando en las alas del viento

Si, al igual que la inmensa mayoría de los lectores, te estás preguntando qué velocidad alcanzan estos vehículos, te diremos que los dos últimos intentos de batir e record de velocidad con éxito han alcanzado cuotas espectaculares:

El 20 de Marzo de 1999, en norteamericano Bob Schumacher alcanzaba los 187 kilómetros por hora a bordo de su iron Duck en Ivanpah Dry Lake, cerca de Primm, en Nevada, Estados Unidos. Un récord que permanecería vigente durante diez años.

Vértigo a ras de suelo

Fue también en el mismo lago de Nevada donde, el 26 de Marzo de 2009 cuando el ingeniero británico Richard Jenkins volaba en las alas del viento a ras de tierra para alcanzar los 202,9 kilómetros por hora. En este caso, el viento fluctuaba entre los 48 y los 80 kilómetros por hora.

Son muchos los practicantes de este deporte, sobre todo en zonas ventosas, y comienza a ser sencillo alquilar este tipo de vehículos a precios bastante razonables. De este modo, se va haciendo más fácil que crezca el número de aficionados a dejarse llevar según sople el viento.